UN REGALO

Todo lo que has logrado, todo lo que has conseguido, todo lo que, aún, te queda por conquistar, todos tus desafíos, retos y dificultades, todo eso que sueñas y anhelas, todo aquello que deseas manifestar, todo, ha ocurrido y ocurrirá porque tu Yo Sagrado, tu Divinidad te lo permite, porque forma parte de su plan. Y esto que escribo y comparto contigo, es algo que yo me repito sin cesar.

Para mi mente lógica y racional, para mi ego, afirmar que la vida es un regalo resulta una obviedad, pero la realidad es que saberlo con la mente sirve para poco o para nada, si después, no logro dar un paso más y convertir mi vida en un reflejo de esa consciencia.

Si con la mente ya sabemos de lo grandioso de esta experiencia, después, necesitamos aprender a vivir una vida acorde a esa creencia, y hacerlo, implica abandonar la constante queja, soltar el victimismo, la ausencia de responsabilidad, la culpa y la preocupación. Supone deshacernos de nuestra soberbia, de esa voz que nos engaña diciéndonos que tenemos el control. Vivir la vida desde la certeza de que es un auténtico regalo implica despertar nuestra inocencia y también nuestra curiosidad. Nos pide que le digamos adiós al miedo y que sanemos nuestras mentes tan intoxicadas por falsas creencias. Vivir sabiendo que cada instante es un regalo nos reclama agradecimiento constante, humildad, optimismo, alegría y disponibilidad.

Sentir la vida como lo que en realidad es resulta tan poderoso como transformador, porque todo el peso del ego, todo su intento de control, todo el miedo, la dudas, las expectativas se desvanecen para dejar espacio al agradecimiento y al amor. Y cuando logramos vivir desde ahí, es cuando nuestras experiencias cambian por completo y comenzamos a ver milagros, es cuando fluir adquiere significado, es cuando vivimos el cielo en la tierra, es cuando la fuerza del amor toma las riendas y nuestra vida se convierte en algo mágico y sagrado.

Deseo poder sentir y vivir la vida como un eterno regalo, deseo verla siempre con los ojos de mi niña de tres años, deseo que todos lo consigamos, porque al hacerlo, habremos despertado.

Feliz presente,

Almudena Migueláñez.

Photo by Jeremy Mcknight

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